Después de seis años produciendo espirulina artesanal, con cuatro premios nacionales e internacionales y un documental en RTVE, Aitana Espirulina da el paso que siempre estuvo en su origen: dejar de producir para replicar.
La misión: acercar las microalgas a todo el mundo para integrarlas en nuestra cultura.
La granja de Guadalest sigue viva como laboratorio, como espacio demostrativo, como punto de partida para lo que viene.
3 años trabajando en investigación con microalgas, seis años produciendo espirulina artesanal en la Sierra de Aitana y haber pasado por 3 incubadoras de start-usp me han dado algo que no se estudia en ningún sitio.

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