CAPÍTULO 5 – Cuida tu sistema osteoarticular

Ya que nuestro organismo se compone de 206 huesos y 640 músculos en total, nada más ni nada menos, vamos a dedicarle un espacio al sistema osteoarticular y muscular.

Nuestro sistema osteoarticular (cartílagos y huesos) junto con sus tendones, ligamentos y músculos forman parte de toda nuestra estructura. Es el que nos mantiene en pie y permite movernos.

En los traumatismos, edad avanzada o enfermedades degenerativas alguna de estas estructuras va a necesitar ayuda en algún momento de nuestras vidas ¡Quién no se ha roto un hueso jugando o sufrido un esguince!

¿Cómo podemos cuidar de todo nuestro sistema haya traumatismo o no?

1- Depuración del organismo

2- Nutrición

3- Controlando la inflamación

El cuerpo tiene la habilidad de depurarse solo mediante la respiración, el intestino, el riñón, el hígado y la piel.

Cuando el sistema está sobrecargado de sustancias de desecho por ( hábitos tóxicos, mala dieta, sedentarismo etc.) nuestros órganos depuradores se ven saturados produciéndose en ocasiones enfermedades de dichos órganos y afectando por ende el sistema circulatorio, linfático, articulaciones y huesos.

Hay que recordar que las articulaciones no tienen circulación sanguínea por lo que no tienen la capacidad de depurarse. La nutrición de la articulación se produce mediante osmosis del líquido extracelular, que sí podemos nutrir y depurar mediante una buena higiene alimenticia en general.

Vamos a hablar del colágeno y porque es tan importante en el sistema osteoarticular.

El colágeno es la malla que nos proporciona soporte y resistencia. Se forma a partir de dos aminoácidos o proteínas (Lisina + Prolina) y una vitamina súper importante para su fabricación: la vitamina C.

Tenemos tres tipos de colágeno en el cuerpo:

Colágeno tipo 1 ( forma parte de los huesos, dientes, córnea y tendones)

Colágeno tipo 2 ( forma parte del cartílago y el humor vítreo del ojo )

Colágeno tipo 3 ( forma parte de los vasos sanguíneos, dermis y glándulas )

articulaciones fuertes
Articulaciones fuertes

La membrana sinovial que es lo que rodea y nutre las articulaciones está formada por colágeno y unas sustancias llamadas proteoglicanos que son (sulfato de condroitina, ácido hialurónico y queratín-sulfato)

Estos proteoglicanos alimentan e hidratan el colágeno de las articulaciones que son las que nos sirven como amortiguador para absorber el shock mecánico.

¿Por qué es importante saber esto?

Cuando tenemos un traumatismo en alguna de las estructuras ya sea hueso, dientes, tendones, cartílago, ojos etc. podemos ayudar a nuestro organismo aportándole alimento para formar colágeno. Como el ácido hialurónico, condroitina, glucosamina, vitamina C y los aminoácidos esenciales lisina y prolina.

Mucha de la suplementación que encontramos en farmacias y parafarmacias para problemas de los huesos y articulaciones ya tienen la fórmula de todas estas sustancias por lo que se recomienda aportar al organismo suplementación de buena calidad si sufrimos una lesión o enfermedad degenerativa crónica.

Desde la alimentación

¿Cómo podemos nutrir el cuerpo para formar colágeno?

Hemos mencionado los proteoglicanos como el alimento del colágeno que son para entendernos moléculas de proteínas y polisacáridos.

En nuestra dieta podemos incluir alimentos ricos en proteoglicanos como el Aloe vera, las bayas de Goji, el castaño de indias y setas como Reishi y Shitake.

Podemos consumir aminoácidos como la lisina y prolina. Estos aminoácidos abundan en todos los alimentos proteicos como la carne, pescado, leche, huevos y fuentes vegetales como las alubias, levadura, productos de soja, espirulina y chlorella.

Vamos a aportar mucha vitamina C (es una vitamina hidrosoluble lo cual su exceso se excreta por la orina y no hay peligro de toxicidad siempre y cuando se tome la dosis recomendada).

Alimentos ricos en vitamina C son la acerola, camu – camu y, más de andar por casa, pero en menos cantidad, se encuentra en los cítricos, fresas y tomates entre otros.

Cuando necesitamos regenerar músculo debemos recordar que son estructuras fundamentalmente proteicas con lo cual necesitamos aporte de aminoácidos diarios, por eso los culturistas y en los centros deportivos tenemos bebidas proteicas por todas partes para reparar y hacer más músculo.

Si estamos inmovilizados no es tan necesaria la ingesta de calorías pero sí de aminoácidos que son los bloques de proteínas que forman nuestros músculos .

Si padecemos de fracturas óseas debemos saber de qué se compone el hueso, en especial mencionar el calcio, el fósforo y el magnesio, y aportarle esos nutrientes.

Sin embargo, no nos sirve de mucho tomar calcio, por ejemplo, ya que la demanda del organismo depende de la absorción de dichos nutrientes. Aquí es cuando entendemos la complejidad de nuestro organismo y cómo todos los órganos y nutrientes trabajan en sinergia, si falla un órgano o tenemos déficit de un nutriente, afectará a todo nuestro organismo.

La absorción del calcio depende de la vitamina D y la hormona paratiroidea, (la paratiroides es una glándula que se encuentra junto a la tiroides en la garganta). Es por ello que el buen funcionamiento de las glándulas y nuestro sistema endocrino afectan la absorción del calcio.

¡¡Cuántas veces hemos oído hablar de la osteoporosis en mujeres tras la menopausia!! La edad disminuye la capacidad de la piel para convertir la provitamina D de los rayos solares en calcitriol (forma activa de la vitamina D) con esto y el declive de estrógenos, que a su vez, hace que no absorbamos bien el calcio dando lugar a huesos frágiles.

Desde la alimentación podemos ingerir alimentos ricos en calcio, como las almendras, el sésamo, las algas y los lácteos.

 

Tomar el sol ayuda a producir vit D

Podemos salir un ratito al sol para aportar la vitamina D, pero si tenemos déficit de esta vitamina y no podemos tomar el sol, no dudes en tomar un suplemento con vitamina D.

La vitamina D es también importante en el buen funcionamiento de nuestro sistema inmunitario que durante las convalecencias, ya sea por traumatismo o cirugía, necesitamos fortalecer para evitar infecciones y tener una pronta recuperación.

Algunas buenas fuentes de vitamina D son el aceite de hígado de bacalao, pescados grasos y quesos.

De origen vegetal, champiñones, setas y pipas de girasol.

Un mineral importante en la formación de matriz ósea, inmunidad y buen funcionamiento de las glándulas es el Zinc. Se ha demostrado que el déficit de Zinc materno está relacionado con recién nacidos de bajo peso ya que es imprescindible en el desarrollo óseo fetal y su carencia está relacionada con algunas malformaciones congénitas.

Como buenas fuentes de Zinc hay que destacar la carne y el pescado, los cereales integrales, levadura de cerveza, frutos secos en especial semillas de calabaza, pipas de girasol, nueces y cacao.

Otro mineral esencial para el buen funcionamiento del sistema osteoarticular y especialmente para las articulaciones o para la recuperación postraumática es el Silicio.

El Silicio se encuentra en abundancia en el bambú. Los tallos de bambú están compuestos de un 70% de sílice y se encuentra principalmente en los nudos de los tallos. Como no tenemos selva, ni podemos mascar bambú como los osos panda, lo podemos tomar en comprimidos. Por eso muchas de las fórmulas de suplementación ósea y articular contienen bambú.

También se encuentra en la planta Cola de Caballo (Equisetum arvense) aunque la cantidad de sílice que contiene es menor que en el bambú.

Con todos estos regalos de la naturaleza podemos nutrir nuestros huesos, músculos y articulaciones.

 

¿Cómo nos puede ayudar la naturopatía a desinflamar nuestro sistema?

Toda patología o traumatismo produce inflamación, está inflamación es una respuesta del sistema inmune para reparar la lesión.

Desde la Fitoterapia

Boswellia (serrata) también llamada incienso indio:

De esta planta se obtiene una oleoresina que contiene ácido boswelico, capaz de inhibir las enzimas proinflamatorias y ha sido estudiada clínicamente.

Es especialmente útil en artritis y artrosis, lumbalgias, ciática, tendinitis, esclerosis múltiple etc.

Reduce el dolor articular, mejora la circulación sanguínea y ayuda a acelerar la cicatrización.

Para observar sus beneficios debemos ingerirla durante varios meses en comprimidos y con un contenido de al menos 65% de ácido boswélico.

Cúrcuma longa

cúrcuma
Cúrcuma longa

Esta planta que ahora está tan de moda, lo está por muchas razones: es antiinflamatoria, analgésica, antidegenerativa y antioxidante.

Su uso puede ser tópico (sobre la piel) y oral.

Inhibe la degradación del colágeno por lo que está recomendada en todas las afecciones reumáticas.

Contiene además minerales y carotenos (de ahí su color naranja) y vitamina C.

Uña de gato (Uncaria Tomentosa)

Esta planta además de ser muy antiinflamatoria es también inmunológica.

Inhibe los factores proinflamatorios como las prostaglandinas 2.

Muy útil en afecciones reumáticas, podemos tomarla en comprimidos o tisanas.

Contraindicaciones:

Los taninos y principios amargos de esta planta pueden causar molestias gástricas en personas con gastritis o ulceraciones.

 

¿Cómo nos puede ayudar la espirulina a cuidar nuestro sistema osteoarticular?

La espirulina junto a la clorela es una excelente fuente de Prolina y Lisina (dos aminoácidos esenciales en la formación de colágeno) ideal para ayudar al desarrollo muscular y a la reparación de tejidos dañados como ya hemos hablado.

combo pequeño
Espirulina de calidad mediterránea

También contiene betacarotenos, útiles para la buena regeneración de las mucosas y su pigmento verde azul, la ficocianina, nos da una protección añadida 😊

La ficocianina tiene la capacidad de captar la luz solar, estos fotones previenen la oxidación de los lípidos disminuyendo los radicales libres. Tiene un efecto reparador a nivel celular y ayuda a la recuperación muscular después de una lesión.

Por ser un superalimento contiene todos los aminoácidos y minerales mencionados.

Otro factor para mantener nuestro sistema inmunitario en sus mejores condiciones es evitar el estrés.

Cuando se sufre una patología crónica o en momentos de enfermedad aguda es normal sentirnos abrumados, deprimidos o estresados.

Es importante recordar que cuando estamos estresados se eleva el cortisol (hormona que nos mantiene en situación de alerta y lucha) este estado prolongado en el tiempo hace que nuestro sistema inmunológico se debilite.

Debemos entonces cuidar nuestro nivel de estrés y evitarlo en convalecencias prolongadas, haciendo eso que en la manera de lo posible nos haga feliz 😊.

Probablemente la tarea más difícil de todas para algunas personas especialmente si vivimos con dolor.

 

El cuerpo tiende a recuperar la salud, solo debemos ayudarle con todas las herramientas posibles para que la recuperación sea temprana y duradera.

 

Vida sana, huesos felices 😀

Mari Paz Carballo

 

https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32680575/

 

Si crees que te puedo ayudar, contáctame

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